Pocos son los viajeros que se acercan a La Rioja y no visitán los Monasterios de San Millán, pero sólo algunos curiosos se aventuran a descubrir la Cueva del Santo.
San Millán antes de ser párroco de Berceo y fundador de Suso, vivió por espacio de 40 años en una cueva perdida en medio del monte San Lorenzo. Esa cueva permaneció en el olvido por espacio de mil cien años hasta que en 1064 el abad de Yuso, Martín Pisón, abrió el camino a la ermita e inauguró una romería anual hasta la 'Cueva del Santo'
¿Cómo llegar?
Se trata de una pequeña ermita, colgada en la roca, localizada en un paisaje espectacular al que se llega ascendiendo por una senda serpenteante y rodeada de un bosque de hayas.
Para llegar, hay que salir de San Millán en dirección a Lugar del Río, atravesar esta localidad y alcanzar una pradera llamada Yurre, donde se alza un gran edificio, antiguo corral, y un área de descanso con fuente y merenderos. Desde aquí se toma un sendero que se adentra en el bosque.
Tras cruzar un arroyo, se asciende durante un cuarto de hora hasta llegar a la ermita.
"La leyenda"
El ritual exige recoger piedrecillas de las paredes de roca del interior de la ermita, son piedras sagradas que algunos llevan a casa y que, arrojadas sobre el tejado durante los días de tormenta, protegen la casa de los rayos.
Estas mismas piedras tambien pueden utilizarse para pedir deseos. En este caso, es preciso arrojar un mínimo de tres piedras en el interior del tronco de una vieja haya que crece junto al camino que conduce a la cueva.
Este, es un paseo altamente recomendable, por lo increible de su entorno natural, por sus raices culturales y por la magia que en que está envuelto.
Un consejo para los curiosos: antes de llegar no olvidéis hacer una parada en los restos de "La Ferrería del Infierno".